La ruta de la seda provocó el intercambio de conocimientos, ideas y cultura que fueron el germen del progreso de los pueblos en los siglos venideros.

¿Por qué el lujo es motor de riqueza?

Hoy sabemos que las primeras naciones civilizadas fueron asiáticas y africanas. Sumeria fue la primera, formada alrededor del año 3500 aC, en la tierra de Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates.

Alrededor de 3000 a. C., la civilización egipcia se formó a lo largo del río Nilo, seguida por la civilización de Harappa en el valle del Indo, alrededor del año 2500 a.C.

La primera nación civilizada que se formó en las costas del mar Mediterráneo fue la hitita de Anatolia (actual Turquía), alrededor de 2000 a. C. Casi al mismo tiempo se formó la civilización minoica en la isla de Creta.

La primera civilización europea continental fue la de los micénicos en el Peloponeso (islas al sur de Grecia), que se cree que surgió alrededor del año 1700 aC. y que poco después esta conquistó a sus vecinos del sur, los minoicos en 1450 aC.

Las civilizaciones micénica y egipcia colapsaron (sin que nadie las reemplazara durante 700 años), mientras que las civilizaciones asiáticas continuaron en Asiria, Persia y China.

¿Qué tuvieron en común estas civilizaciones para ser las más avanzadas?

Todas estas civilizaciones practicaron el comercio exterior tanto en tierra como en alta mar durante miles de años. Si bien el nivel de comercio en alta mar fue relativamente mínimo al lado del comercio por tierra, China lideró el mundo durante siglos en la medida de su comercio exterior: tener la mayor flota del mundo en la primera mitad del segundo milenio a.C.

¿En qué consistía el comercio que realizaban?

Especias y productos exóticos:

Podemos pensar ¿Por qué eran tan importantes las especias que alcanzaban un valor enorme en el mercado de la época?. El error es pensar que las especias tenían un valor culinario, su valor se basaba en atribuirles grandes valores medicinales y espirituales.

Desde la antigüedad, las especias se quemaban como incienso en las ceremonias religiosas, purificando el aire y llevando las oraciones del pueblo hacia el cielo a sus dioses. También se agregaron a los ungüentos curativos y a las pociones para antídotos contra los venenos y para perfumar las casas.

Los mitos y las leyendas se tejieron alrededor de estas sustancias exóticas. Estaban vinculados a extrañas bestias como el fénix, águilas gigantes, serpientes y dragones. En el siglo V a.C., el historiador griego Herodoto escribió cómo crecía la casia especiada en un lago «infestado de criaturas aladas como murciélagos, que chillaban alarmantemente y eran muy agresivos.

El lujo más refinado de entonces estaba relacionado con el uso de las especias, solo los sectores de la sociedad relacionada con el poder religioso y político tenían acceso a ellas.

¿Sabías que el lujo abrió la ruta de la seda y provocó la apertura de un inmenso mercado?

La Ruta de la Seda era una vasta red comercial que conectaba Eurasia y el norte de África a través de rutas terrestres y marítimas.

Esta ruta se ganó el nombre por la seda china, una mercancía altamente valorada que los comerciantes transportaban a lo largo de estas redes comerciales.

La seda, debido a su textura suave y atractivo brillo, se convirtió en un producto tan demandado que se utilizó como moneda en Asia central. Sin embargo, el proceso de criar gusanos de seda y fabricar tejido a partir de sus capullos siguió siendo un secreto chino hasta el siglo VI d. C.

El primer siglo a.C. vino el comienzo de la Pax Romana. La Pax Romana duró unos 200 años y fue un período de relativamente pocas guerras. Al igual que con Han en China, la estabilidad política trajo más comercio. Roma obtuvo acceso a las rutas de comercio exterior a la India a través de Egipto y comenzó a comerciar regularmente. Los comerciantes proporcionaron un vínculo esencial entre los Imperios Romano y Han.

La Ruta de la Seda provocó el intercambio de conocimientos, ideas y cultura que fueron el germen del progreso de los pueblos en los siglos venideros.La seda siempre fue considerada como un artículo de lujo y una de las mercancías más importantes comercializadas en el mundo antiguo, la seda unió a China antigua y el oeste.

La seda resultó tan importante que definió un estilo de vida de lujo al alcance de unos pocos. De hecho, cuando se descubrió la seda por primera vez, su uso estaba reservado para el Emperador y la Familia Real.

El material lustroso y flexible cambió la forma en que la gente se vestía, influyó en la percepción del lujo y allanó el camino para que los chinos ganaran terreno en el comercio. Mientras que China tenía el monopolio de la sericultura, el tejido de seda y el bordado de seda, ganaron prominencia con los poderes económicos que ya estaban establecidos en Occidente.

Durante este período que abarcó siglos, China controló todo el mercado de la seda y estableció el estándar del lujo en las telas. Incluso en Europa y Occidente.

No confundir lujo con ostentación

Ostentoso: espectacularmente llamativo, pretencioso, vistoso, insipidamente exagerado solo para atraer la atención.

En clave de producto, podemos afirmar que un zapato femenino exageradamente alto, un perfume de esencia mareante o un automóvil utilitario con un sonido de coche de carreras son productos ostentosos, no lo definen su valor, sino su fin.

En clave cultural la ostentación consiste en estudiar un tema en internet y sacarlo a colación en la reunión de amigos para presumir de conocimiento.

En clave ideológica el populismo es el paradigma de la ostentación.

El diseñador Adam D. Tihany define el lujo de una forma maravillosa: «El lujo es, al final, lo que viene después de la necesidad. Una vez que hayas satisfecho tus necesidades, cualquier cosa más allá de ellas es un lujo».

Nos cuenta su experiencia con 18 años “La primera vez que recuerdo haber experimentado el lujo tenía 18 años y vivía en Jerusalén en la década de 1960.

Fui a un restaurante chino. Era un lugar modesto, pero para mí fue como viajar fuera del país sin pasaporte. Probé sabores que nunca había soñado. Tenían un menú. Tenía varias opciones y alguien en la cocina cocinaría lo que había pedido y alguien más lo serviría.

Es posible que fuera un restaurante bastante pésimo; no tenía capacidad para juzgar. Pero es una experiencia que a menudo recuerdo.

Trabajando con los mejores chefs, es bueno recordar que comer en un restaurante puede ser algo normal en la vida de muchas personas, para otros es un evento raro y para otros es una experiencia única en la vida.

El lujo en el siglo XXI

En el siglo pasado hubo un discurso tan estrecho sobre el lujo que solo se centró en las marcas, la industria y el mercado, sentimos que era hora de reabrir el debate», dijo Jana Scholze, profesora adjunta y directora de curso del programa de MA de diseño contemporáneo de la Kingston School of Art.. «El lujo se está desplazando a algo que no se centra simplemente en el consumo, y esto tiene implicaciones para los artesanos del futuro: implicaciones emocionantes, creo».

Cuando hablamos de emociones hablamos de personas que responden a los estímulos que reciben, pero también nos referimos a cierto tipo de personas, las denominadas “capaces de trascender”, son aquellas que saben que un objeto, aunque sea de oro, platino y con diamantes  no es lujoso. Que no porque una casa tenga paredes y suelos de travertino es mas lujosa.

Los artesanos consiguen el lujo de los materiales humildes de las cosas, (“la piedra” del David de Miguel Ángel), para conseguir evocar y transmitir sensaciones.

El día a día del hombre puede conseguir el lujo, “Una casa en la que, más allá de una buena distribución, con su uso se va llenando de vivencias y recuerdos de la niñez, imágenes  que se van impregnando en las estancias con las sensaciones y evocaciones de todas las edades en las que son vividas, a pesar de que la casa no sea ninguna  maravilla arquitectónica. Adquiere un valor que la hace distinta e irrepetible a nuestros ojos y que solo es percibida esa realidad por los que la habitan.

Esa capacidad que tenemos para conseguir el lujo de las cosas también existe para nosotros mismos: Nuestra vida en el mundo.

Poco a poco a lo largo de nuestra vida vamos acumulando imágenes , vivencias de ciudades, de viajes que hicimos, atardeceres que contemplamos etc., todo ello se acumula en nuestra memoria colores, texturas…  y sin quererlo, lo clasificamos dentro de nuestra memoria como armónico o estridente, agradable o desagradable.

Todos estos recuerdos se nos quedan agazapados para transformarse en el software que nos ayuda a procesar nuestro entorno de forma diferente, el resultado hace que cuando veamos un objeto, estemos en un espacio, contemplemos un cuadro, oigamos una melodía, nuestra “memoria especial” lo clasifique y pensemos: que bonito, que sitio tan agradable, que combinación de color más elegante, que bien suena esta melodía.

Estamos hablando de nuestra capacidad maravillosa que tenemos para  transformar poco a poco a base de vivencias visuales, táctiles y auditivas nuestro “gusto”.

Pensémoslo, no es el mismo gusto el que tenemos en la juventud que cuando maduramos, ¿Por qué?, la respuesta es muy sencilla: es así por que tenemos mucho mas formado el gusto.

 Las 5 afirmaciones sobre el lujo en las que hay que creer

Esa formación del gusto hace que vislumbremos con claridad cuando estamos delante de cualquier creación divina o humana, que hay algo mas que la mera utilidad, que ese elemento nos transmite algo más, tiene poder de evocación, tiene un brillo especial… nos ayuda a trascender

ESO ES EL LUJO.

Cuando vas a la ópera y una parte de ella te emociona y te roba una lágrima.

ESO ES EL LUJO. 

Cuando entras en un espacio que tiene ALMA y te sobrecoge,

ESO ES EL LUJO.

Cuando deambulas por una ciudad desconocida, pasas cerca de un mercado y te llega el olor de las flores que te transporta al jardín de tu abuela,

 ESO ES EL LUJO.

Cuando tienes una conversación con un buen amigo charlando simplemente, ves que tienes que irte y una parte de ti no lo desea,

ESO ES EL LUJO.

Lujo es todo aquello que tiene el poder de sorprenderte, emocionarte o simplemente transmitirte armonía.

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