LA LUCHA Y PERSEVERANCIA POR UN SUEÑO.

Casi un siglo ha transcurrido desde que Sally Halterman hizo historia en el mundo de la motocicleta, gracias a diez años de perseverancia y tenacidad para cumplir su mayor sueño: conducir legalmente un vehículo de dos ruedas.

A pesar del esfuerzo, su condición de mujer dificultó enormemente su objetivo. Recibió multitud de comentarios machistas adornados con banales excusas como la altura o el peso, que no hacían más que esconder la discriminación sexista, sin valorar la capacidad de conducción.

Hay que recordar que a principios del siglo XX la situación de la mujer no era tal como la conocemos ahora; la maternidad era reivindicada como la función femenina por excelencia, el hogar era su única ocupación reconocida.

Seguramente, Sally se vio influenciada por la firmeza con la que Charlotte Woodward obtuvo el derecho de sufragio en 1920. Puede que la ausencia de la figura masculina en los periodos de guerra fuese el detonante del crecimiento de las reivindicaciones femeninas. En cualquier caso, es evidente que en aquella época ver a una mujer a lomos de una Harley resultaba inaudito, incluso transgresor.

La motocicleta se está haciendo cada vez más popular entre las mujeres de hoy en día, pero hay todavía muchas féminas tímidas que dudan en dar el primer paso hacia la libertad. Personas tímidas que deberían desprenderse de sus miedos y hacer honor a las grandes damas que dieron los primeros pasos.

Multitud de valientes mujeres que han abierto puertas a las generaciones actuales, para poder disfrutar de la igualdad y evitar la discriminación por el simple hecho de ser mujer. Luchadoras tenaces que no se conforman con lo estipulado y rompen las reglas.

Gracias Sally

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